Mí querido Alejandro:
¡Diecisiete años! Sueños rotos… Sueños por construir y hacer realidad.
Entre los sueños rotos, uno me duele más que ninguno: ACTRADE. Cuando tenías sólo cuatro años sembramos su semilla. Pusimos nuestras ganas, nuestro trabajo, nuestros desvelos y nuestros sueños para que fuese una realidad. Soñé con que, el día que llegaras a la edad adulta, ACTRADE dispusiera de un Centro con Residencia, colegio, centro de día… Un lugar en el que realizar actividades de ocio y tiempo libre. Un centro desde el que formar a profesionales que amasen el mundo del autismo. A lo largo de los años hemos recibido muchas palmaditas, sonrisas, promesas, incumplidas la mayoría. Lo cierto es que tenemos mucho más de lo que teníamos al iniciar esta aventura y mucho menos de lo que necesitamos. Nos prometieron un terreno y ayuda para construir y gestionar un centro y una vez más nos acallaron con una oficina y un local que compartimos con otras dos asociaciones, cosa que no me importa porque en este barco estamos todos… Nos ilusionamos, soñamos y se atrevieron a romper nuestros sueños. Bajamos la cabeza y tragamos porque estamos muy acostumbrados a mendigar, porque, son tantas las necesidades, que nos conformamos con lo que quieran darnos. Acallan sus conciencias, y nuestros sueños, ofreciéndonos espejos a cambio de oro. Los espejos se disfrazan de oficinas, material, un coche, PDAs, dinero. El oro son las vidas de nuestros hijos, sus necesidades, sus derechos. Se aprovechan de que las familias tenemos tantos frentes abiertos en nuestras propias casas, en nuestras propias vidas, que ya no tenemos fuerzas para reivindicar aquello que las instituciones (no las familias) deben dar. Nosotros bastante tenemos con poner palabras a sus silencios, con atrapar sus besos y sus caricias, con atrapar sus miradas. Nosotros sólo deberíamos de ocuparnos de disfrutar con ellos, de caminar con ellos, de entenderles. Son las instituciones las que tienen que ofertar una educación adecuada, una atención sanitaria adecuada, una vida digna. Los padres lo hacemos cada día. Se nos pide ser padres, maestros y gestionar y luchar por los recursos que nuestros hijos precisan. Para colmo ahora nos llega la crisis. Y la pagamos todos. Especialmente los más vulnerables. Apenas roza a quienes lo tienen todo. Ya no disponemos de subvenciones. ACTRADE, a lo largo de los años, ha pasado de ofertar cuatro mañanas de ocio al mes, a dos y, ahora, a solo una. Es lo que hay y gracias que podemos contar con ello. Gracias que podemos pagar a quienes siguen ahí, trabajando, sufriendo las negativas de los políticos y las exigencias de las familias. Nunca le he deseado ningún mal a nadie pero como tampoco considero el autismo como un mal sino como una forma de vivir y entender el mundo, deseo que un político tenga un hijo con autismo porque, por desgracia, solo así se nos abrirán las puertas. Cada vez veo más claro que el refrán de abuela Carmen es muy cierto: “Quien no tiene padrino muere pagano”. Miro otras comunidades Autónomas y siento envidia sana. Miro a Tenerife y veo a APANATE, ellos tuvieron o tienen la suerte de tener padrino. ¡Yo quiero un padrino y lo quiero ya! Porque muchos de nuestros primeros niños se han hecho hombres y sus padres han tenido que romper una vez más sus sueños, conformándose con las migajas que se nos dan porque no hay otra cosa. ¡Y ya no hay donde chillar! Por otro lado, son tantos los gritos que ha levantado esta crisis, que nuestra voz minoritaria no se oye…
Sin embargo, no quiero dejar de soñar aunque reconozco que ya no tengo ni fuerzas, ni ganas, ni tiempo de luchar por hacer realidad esos sueños. Hace muchos años que dejé la presidencia de ACTRADE y unos meses que dejé de formar parte de su Junta Directiva. Ya no me veo pidiendo, realizando proyectos, convenciendo, animando, rogando ni exigiendo en los despachos de los políticos de turno.
Necesito poner mis fuerzas y mi lucha en ti. En tratar de recuperarte, de recuperarme. Quiero recuperar la esperanza. Necesito seguir soñando. Algún día ACTRADE se levantará. Quizá para entonces yo ya sea vieja, me conformo con seguir viva y ver realizado mi sueño. Quiero creer que el día que yo falte, tú dispondrás de un lugar en el que envejecer, en el que recibir amor. Quiero soñar, necesito seguir soñando. ACTRADE tendrá su Centro y serán otros padres quienes velarán por tus derechos. Estarán tus hermanos, por supuesto, pero ellos harán su vida, ni pueden ni deben hacerse cargo de ti pero estarán contigo, lo sé. Creo en ellos y sé que nunca te darán de lado. Ojalá nadie rompa este sueño. Mi último sueño: irme sabiendo que eres feliz, que tienes quien te quiera y te comprenda, que tienes un lugar en el que vivir… Espero que ese día esté aún muy lejos.
Te quiero mi chico.