Madrid. Lunes, 16 de mayo de 2011


Hoy el día amanece soleado.  A las 8´25 entro  en la habitación un tanto preocupada. Al marcharme  ya de noche hacia el hotel, Ale estaba con 38 y medio de fiebre.

Al entrar en el cuarto, Helio me contó la odisea de la noche. Ale se despertó a las tres de la mañana. Primero
con un ataque de risa seguido de otro de furia descontrolada. Tiró la botella con las flores, dio un portazo, saltó sobre la tapa de wáter para destrozarlo y la emprendió a golpes con el teléfono de la ducha. Mientras, repetía que Madrid le daba miedo.

Entraron las enfermeras, le pincharon algo y diez minutos después estaba otra vez dormido.

A las 9.30 le he despertado pues el desayuno llevaba servido casi una hora. Mientras desayuna me cuenta que anoche le pusieron una inyección y que le dolió un poquito, también me cuenta que rompió la ducha y luego pasamos a pensar que en 2014 tendrá 19 años y que su amigo Mario, el del gabinete, tendrá 24 pero Jose el de Marta, Adonis, Marta Romero y Aldo tendrán 23. Luego me dice que Marta Romero aunque tiene sólo 20 ya es madre de Lia pero aún no es una señora. Además Javi el 20 de noviembre de 2011 cumplirá 14 y quizá para entonces ya tenga bigote y haya crecido aunque seguramente no será colosal.

   Entre estas divagaciones pasamos el desayuno. Feliz de controlar fechas, años y de alguna manera poder anticipar el futuro. Ese futuro que nos resulta a todos tan incierto pero que él parece poder controlar poniendo a cada uno la edad que le corresponderá tener en determinada fecha.

    El futuro que tras unos segundos siempre es presente.

    Ayer me comentaba que este verano cuando fuésemos a Santa Bárbara el comería cada día, al menos, una libélula.  Se me ha partido el alma al escucharle. Este verano ya no vivirás con nosotros ni podrás ir a Santa Bárbara… pero seguramente serás muy feliz y harás muchas cosas divertidas.

Mientras escribo estas líneas mi hijo canta “16 añitos fiera y te crees el rey del mundo…” corre y salta aleteando feliz por la habitación. De repente se para, se sienta a mi lado, me pide que le mire a los ojos (como le decimos nosotros cuando queremos que nos preste especial atención) y me dice muy serio:
-Trinidad,  (ya no soy Trini ni mucho menos mamá) a lo mejor me voy a ir a la luna.

-¿Cuándo Ale? ¿ Es qué quieres ser astronauta? le pregunto.

-Ahora a los 16.  A lo mejor  me voy al cielo con Papá Juan.

-¡Estás loco Ale! papá Juan tenía 102 cuando fue al cielo y tu eres muy joven.

No convencido del todo me pregunta por la edad que tenía Mamá Carmen cuando fue a la luna a buscar a Papá Juan, le respondo que 93.   Parece que mi respuesta le tranquiliza. Se levanta, se coloca el MP3 en los oídos y comienza a aletear y a cantar desafinadamente mientras recorre el pasillo cientos de veces.

La mentira no existe en su pensamiento autista aunque ya comprende que algunas cosas son falsas. No sé si he conseguido desterrar su miedo. El mío sigue arraigado en mi corazón pero unido a la esperanza de que todo va a salir estupendamente bien. Y este sólo será el comienzo de algo mejor.

  Tengo que dejarles, Ale me pide insistentemente el ordenador para que Helio siga bajándole canciones.

                                               Besos a todos. Trini

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