PARA ALEJANDRO EN SU 9º CUMPLEAÑOS


El nacimiento de un hijo es el más maravilloso de los acontecimientos en la vida de cualquier familia.

Acaba de nacer. Le coges en tus brazos con infinita ternura, con miedo a que se te rompa. Parece tan frágil. Coges su manita y le sonríes, tocas sus pequeños pies y piensas en que realmente es un milagro. El más maravilloso milagro.

Hace sólo unas horas pataleaba dentro de ti, protestando por el escaso espacio pero seguro y confiado. Ahora duerme feliz a tu lado, tan diminuto, tan guapo. Lo miras y el mundo se detiene en el ahora. Has estado nueve meses deseando conocerle, esperándolo, amándolo, soñándolo… y, ahora, duerme apaciblemente junto a ti. Por fin todo se detiene. Nada de lo que te rodea importa. En este instante sólo existe él. Sonríes sin ser consciente aún de que tu vida ya nunca será la misma. Tú ya no serás nunca la misma. Nunca volverás a ser sólo tú. Él ha venido a instalarse en tu vida y en tu historia. Llenará la casa de risas y de llantos, de preocupaciones y alegrías nuevas.  Una vida nueva duerme entre tus brazos con todas sus consecuencias.

Esta experiencia la viven millones de madres en el mundo cada minuto, cada hora, cada día.

Pero ahora… imagina:

Le miras a los ojos y no le ves distinto. Aún no sabes que el que tienes en tus brazos no es el bebé que esperabas. La noticia te llega después. Puede que pasadas unas horas, unos días, unos meses y, en algún caso, pasados unos años. Puede, incluso, que la noticia no te coja totalmente por sorpresa, puede que te hayan avisado o puede que lo hayas intuido. Y es que, a fin de cuentas…  él forma parte de ti. Tu hijo es especial y eso, lejos de ser maravilloso, se recibe como lo que es, un golpe bajo y duro. Un golpe que te destroza el corazón y sientes la necesidad de negarlo, de coger a tu bebé y escapar. Sientes la necesidad de protegerlo. Protegerlo del mundo viejo y conocido y de ese otro nuevo mundo que se abre ante ti y para el que no estás preparada.

Le miras y piensas que están equivocados: tu bebé oye, tu bebé ve, tu bebé llegará a caminar, tu bebé es inteligente, tu bebé está sano, tu bebé no es autista…  Tu bebé es un bebé “normal”. Le miras y entre lágrimas le sonríes y ves como te devuelve la sonrisa. Piensas  que sólo se trata de un mal sueño, que despertarás y sabrás que todo es mentira.  Piensas, lloras, temes… Sientes rabia, sientes culpa, sientes soledad, sientes… dolor. Un dolor infinito que te devora las entrañas. Y te preguntas por qué a mí, por qué él…

Hasta que llega el día en el que por fin te levantas y reconoces que no es la vida que esperabas, no es el hijo que añorabas, pero… es tuyo y no lo cambiarías por nada del mundo. Ya no le sueñas distinto porque le amas tal y como es y aunque los miedos (a que no pueda, a que sufra, a que se burlen,  a  que se rían,  a que no se respeten sus derechos, a que se le margine, a… su futuro cuando tú no estés) se han instalado para siempre a vivir en el sótano de tu alma y te amenazan a menudo con apoderarse de ti, tú sabes que siempre podrá contar contigo. Él te mira y sabe que tú siempre estarás ahí. Serás sus ojos si no puede ver, serás sus manos, sus pies y su cabeza. Pondrás voz a su silencio y esperanza en su mirada. Caminarás a su lado cada día. Aprenderás a ir despacio. Te sentirás agotada y hasta furiosa. Te sentirás triste y feliz. Querrás que aprenda a subsistir. Le enseñarás muchas cosas. Pero en el fondo sabrás que él te ha enseñado mucho más. Has aprendido a mirar la vida con ojos nuevos. Has aprendido del dolor y del amor. Has aprendido a luchar contra toda desesperanza. Has aprendido a Mirar. Has aprendido a Amar. Quizás debas aprender a llorar. Le amarás como nunca  imaginaste, como nadie podrá entender. Y algún día afirmarás que tenerle a él ha sido el mejor regalo que te pudo hacer la vida.  Y  entonces levantarás la cabeza y dirás con orgullo:  SÍ, MI HIJO ES ESPECIAL.

El tiempo te enseñará que también tú eres UNA MADRE ESPECIAL.

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Un comentario

  1. !!!!!! Bravo, Trini !!!!..con mayúsculas..
    Reconozco todo lo que describes en ésta carta porque he pasado exactamente por lo mismo que tú..
    Es algo inexplicable el amor que nuestros hijos nos pueden dar y cómo se nos abre el corazón casi sin darnos cuenta…se dejan amar por completo porque sin saberlo su entrega es total..!!! Somos sus madres..somos lo mas grande para ellos !!! y ahora dime ¿conoces a alguno que por muy especial y afectado que esté no reconozca a su mamá?..es muy fuerte lo que te pregunto ¿ verdad?..pues te diré que hasta que los que llaman ” vegetales o colchonetas ..etc etc ” con un 100%100 de discapacidad y que “algunos” suelen decir ” que no se enteran de nada”…reconocen a su mamá..hasta por el tacto de sus manos o por su voz…
    Doy gracias a Dios por haberme elegido por ser madre de mi hijo Borja que si, es un niño especial..pero también mi mayor BENDICIÓN.
    Como dice mi marido..son ángeles sin alas que vienen al mundo para enseñarnos a AMAR…sin condiciones…
    Son filtros puros, cristalinos a través de los cuales tú y yo podemos observar lo más íntimo del corazón de las personas cercanas a nuestros niños… sé que me entiendes perfectamente..y a veces te llevas sorpresas inesperadas..
    Gracias por saber expresar lo que sentimos..
    Besos
    Ana

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