Las Palmas 12 de enero de 2004


Sé que algo está cambiando aunque no sé exactamente lo que es. Es como si comenzaras a despertar, como si necesitaras respuestas, como si te hicieras preguntas… Últimamente me preguntas por palabras, por personas. Siento que quieres saber. Por lo general no hablas, a no ser que necesites algo. Sólo preguntas sobre lo que vamos a hacer, a dónde vamos a ir o dónde está alguno de tus juguetes. Ésta es la primera vez que pides información sobre  el mundo que te rodea. Tus preguntas me ayudan a saber algo más de ti, de tus pensamientos, de tu percepción del mundo. Es una pena que tu expresión oral sea tan limitada. Si consiguiéramos aumentarla, si llegases a descubrir cuánto puede aportarte…

No te gusta responder a mis preguntas. Cuando trato de averiguar algo sobre lo que has hecho en el colegio o en los scout, tú te limitas a responder tajante: _Ya no quiero hablar más_ . Y con esa frase zanjas la cuestión.

A veces durante todo un día apenas dices unas pocas palabras. Otras veces te oigo hablar mientras juegas y entonces agudizo el oído para averiguar algo más sobre ti. También hablas con Javi cuando juegan juntos. Es un lenguaje espontáneo, natural, sin exigencias de forma.

El otro día te enfadaste mucho porque escribí scout y no escaut. Te expliqué que era inglés y que en inglés se escribe de un modo y se pronuncia de otro. Te enfadaste y rompiste la hoja. Saliste de la habitación gritando: _“¡No. Inglés no, escaut!”_.  Por la noche te acostaste a mi lado, cogiste mi cara para que te mirase (como hacemos contigo cuando queremos que nos prestes atención) y me dijiste: _“Triny ¿scaut se escribe scout?”_  Te respondí que sí y entonces añadiste:      –“¿y play es pley? Son palabras en inglés_.  Te respondí que sí, que era inglés. Me miraste con esa mirada limpia y comenzaste a reír a carcajadas como si hubieses hecho un gran descubrimiento. Te besé feliz por regalarme aquella pequeña conversación.

Si consiguiéramos una apertura al lenguaje seria maravilloso porque no estarías tan aislado. Yo sé que te gusta ser como eres, que te gusta ir a tu aire, que te encanta “a comer con pijama” o, lo que es lo mismo, pasar el día en pijama, en casa, jugando al ordenador y con tus cosas, tus pelis, tus libros y tu música, sin tener que salir a la calle, ir a sitios y tener que relacionarte con personas. Pero también disfrutas con los primos y eres muy feliz cuando algún compañero de Jorge se queda en casa, cuando vamos de asadero con los niños y padres del futból o cuando te vas de acampada con los scout. Disfrutas de tu soledad pero no renuncias a estar con gente. Te encanta que te hagan caricias y te sientes orgulloso de tus rizos, te ves muy guapo y no quieres que te los quitemos. Cada vez eres más capaz de hacer solo los deberes, especialmente si son de mates o si son actividades similares a otras ya trabajadas anteriormente.

Ya eres capaz de marcarte deberes tú solo, lo cual significa que has interiorizado la mecánica. Y no solo te has hecho autónomo sino que no permites que te observemos ni que cojamos tu cuaderno.

He notado que ya no te gusta tanto ir al colegio. Ahora prefieres estar de vacaciones para poder hacer aquellas actividades que tanto te gustan.

Sé que eres distinto y creo que también tú lo sospechas. Pero considero que no debes llevar una vida paralela a la del resto del mundo. Ha llegado el momento de que te integres, de que hagas cosas con otros niños, con otra gente.  He de decirte que seguimos siendo muy afortunados. Daniel, tu tutor, es una persona estupenda y Mª Luz, tu profesora de PT, se desvive por ayudarte. En los scout cuentas con Odile y Patricia, ambas tratan de ayudarte a ser uno más en el grupo. Ya no pegas a Javier. Afortunadamente esa manía quedó atrás. Ahora tiendes a morderte a ti mismo y a comerte las uñas hasta hacerte daño. Se que estás nervioso pero pienso que quizá es por el esfuerzo que haces por formar parte de este mundo que se abre ante ti. Te gusta ir a Santa Brígida. Te gusta estar con otros niños. Te gusta estar con la gente. Aunque también buscas tus momentos de soledad, de aislamiento. Creo que estás en tu derecho a tenerlos.

                                                                                                          Te quiero pequeño. Sigue así.

                                                                                                                                                                 Un beso. Mamá

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