29 de agosto de 1999


Mí querido Alejandro:

Durante este verano has estado más tranquilo que durante el curso escolar. Las rabietas no han sido diarias y, cuando se han producido, nos ha sido fácil identificar la causa, lo que nos ayuda a evitar la siguiente. Has mejorado bastante en cuanto al lenguaje. Sigues utilizando la ecolalia pero generalmente es funcional. No ha habido mutismo aunque en la escuela de verano de APNALP sólo hablabas con determinadas personas. Sigues poniendo voces raras y a veces hablando en susurro pero ya no pasas largas horas en silencio. Tu relación con Jorge es mucho menos obsesiva. Ya no te importa estar siempre a su lado o hacer lo que él hace. Sin embargo has vuelto a obsesionarte conmigo. Haces lo que yo hago, dices lo que yo digo utilizando el mismo tono  y vas donde yo voy. Con papá la relación ha mejorado bastante pero sigues sin permitirle actuar siempre que esté yo.  Con Javier eres mucho más tolerante. Prefieres jugar con él a jugar con Jorge. Aún le haces mucho daño pues no controlas tu efusividad. No soportas oírle llorar, te pone muy nervioso, gritas y le agredes.

En cuanto al curso de verano de la Asociación, nos sorprendió que  no te dieras cuenta de la “singularidad” de cuántos te rodeaban. Ciertamente estábamos convencidos de que percibirías las diferencias y temíamos que sus reacciones te produjeran temor o desconcierto. Sin embargo no ocurrió así, para desgracia nuestra.

Cuando te dejamos en Osorio para la acampada, en el coche, Jorge comenzó a llorar y a suplicarnos que no te dejásemos allí que tú no eras como ellos. A sus cinco años Jorge estaba aterrado. Le había impactado el ver a hombres golpeándose la cabeza, mordiéndose la mano o balanceándose en cuclillas en el suelo  mientras hacían ruidos guturales. Jorge lloraba y nos suplicaba angustiado. Nos repetía que él te quería y que diéramos la vuelta y te llevásemos de nuevo a casa. ¡Cuánto dolor!  Le expliqué que sólo estarías allí una noche, que estabas de campamento y que no se preocupase porque tú no eras como ellos.

Las palabras de Jorge, su reacción… me ha hecho reflexionar. Él también necesita comprender qué te pasa. Él también se da cuenta de que eres diferente. Es preciso explicarle a Jorge. Es preciso estar a su lado. Acompañarle. He pensado en cambiarle de cole, en darle su propio espacio. Le llevaré a fútbol y a los Scout. Necesita hacer su vida, ser protagonista de su historia… A veces le miro y no puedo evitar pensar que es un hombre en miniatura, pendiente de ti y de Javier. Ayudándome con uno u otro. Ejerciendo, por necesidad y por su propia madurez, un papel que no le corresponde.

Este verano, en la asociación pudimos  compartir con otros padres. Papá, por fin, se ha acercado a este mundo y ya no me siento tan sola. Creo que estamos juntos luchando por la misma causa, tu causa.

Este verano parece que comienzas a respetar el mar y te contentas con jugar y bañarte en la orilla. No tienes mucho sentido de la propiedad ajena así que pisas cualquier toalla o te empeñas en buscar agua en cualquier nevera. Otra novedad es que parece que comienzas a defenderte. No me gusta que pegues pero tampoco me gusta que te lo hagan y me parece muy bien que los demás sepan que estás dispuesto a defenderte. Lo que me preocupa, para serte sincera, es que no creo que sepas poner fin a las agresiones del mismo modo que no sabes finalizar casi nada.

Respecto a tus nuevas manías te diré que cada vez nos resulta más difícil vestirte o intentar ponerte otros zapatos que no sean las “Bonanzas”. Hay cierta ropa que has comenzado a rechazar por sistema y que, a pesar de intentarlo de todas las formas, no consigo ponértela. En realidad el problema es que te niegas a vestirte. Te pasas el día desnudo pues tardo más en ponerte algo que tú en quitártelo, así que cuando vamos a salir, te permito que te pongas lo que desees con tal de no ir desnudo. Sólo te vistes de azul o como mucho de celeste y si es posible de Disney. En cuanto a la comida lo mismo. Siempre has comido de todo y nunca has hecho ascos a nada. Sin embargo, cada vez eres más caprichoso y selectivo. No admites nada que tenga trocitos, a todo le pones salsa de tomate y te niegas a probar nada que no conozcas. Todo lo hueles antes de llevártelo a la boca y aunque siempre has utilizado correctamente la cuchara y el tenedor, ahora generalmente comes con las manos. Te levantas continuamente de la mesa, metes tus manos en los platos de los demás y haces multitud de porquerías con la comida. No he de explicarte que todo ello me saca de mis casillas y no comprendo estos retrocesos.

Cada mañana te empeñas en hacer tu cama y pasas mucho tiempo alisando las sábanas hasta que quedan perfectas. Ya no te metes para dormir en el rincón que queda entre la cama y la pared y prefieres estar solo que dormir con Jorge. Te cuesta mucho quedarte dormido, te dedicas a saltar infinitas veces en la cama mientras ríes a carcajadas. Jorge protesta porque no le dejas ver la tele y es que te empeñas en ver las películas a velocidad. También has cogido la costumbre de gritar, no sólo cuando te enfadas sino como si sintieras un gran placer al escucharte. Generalmente cuando gritas estás muy excitado pero no sabría decir qué provoca qué. Tu juego favorito consiste en coger una bolsa de “El Corte Inglés” y llenarla de libros y carátulas, después te paseas por la casa cargado con tus cosas y si vamos a la calle te empeñas en llevar “la carga” contigo. Afortunadamente permites que la bolsa se quede en el maletero.

A primeros de Agosto nos fuimos a Tenerife con abuela. Fuiste muy feliz en ese viaje. Te encantó la casa de tus primos con la piscina y el inmenso jardín. Fueron cuatro días de relax para todos.  Te levantabas con la sonrisa puesta y no te la quitabas para nada durante todo el día. Te acostabas sin problemas y eso que no era tu cama ni había tele en la habitación. Lo cierto es que no tienes mal gusto, también yo querría una casa como ésa.

Empleas una expresión muy poética para decir que te has quemado la piel:  “Estoy lleno de sol”.

Bueno Alejandro no sé qué más contarte respecto a este 4º  verano de tu vida. . Ya sabes que mantengo la esperanza de que algún día puedas  leer estas cartas y quizá puedas recordar y explicarme cómo era el mundo desde tu óptica, qué sentías verdaderamente, cuáles eran tus temores, tus deseos…

A partir de Septiembre comienza un nuevo capítulo, el de tu segundo año escolar. Te prometo que no voy a permitir que sea como el anterior. Tanto tu padre como yo vamos a luchar lo que sea necesario con tal de que prevalezcan tus derechos y se te atienda como necesitas. Y si la comunidad escolar no entiende que estos años son vitales para tu futuro, yo estoy dispuesta a explicárselo cuantas veces sea preciso.

No temas Alejandro, nosotros estaremos a tu lado y lucharemos por ti. Ni papá ni yo somos de los que se sientan a ver los toros tras la barrera. Nunca nos encontrarás entre quienes duermen sino entre quienes sueñan. No nos verás entre quienes esperan el futuro sino entre aquellos que lo construyen a fuerza de presentes. Ahí estamos nosotros, estarán tus hermanos y estarás también tú.

TE QUIERO pequeño.

  Besos. Mamá

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s