PARA ALEJANDRO EN SU 3º CUMPLEAÑOS. 12 de marzo de 1998


Mi pequeño Alejandro:

Dentro de unos días cumplirás tres años. Me he sentido muy agobiada por está cuestión. Yo pensaba que todo iría más rápido. Llevamos un año de trabajo intenso. Estoy exhausta. Cada tarde trabajamos juntos Jorge, tú, yo y hasta el pequeño Javier que está hiperestimulado. Es cierto que has mejorado muchísimo y que no pareces el mismo niño de hace un año, pero… sigo pensando que algo ocurre. Quizá es que yo pretendo demasiado. Es cierto que tu vocabulario es bastante extenso, que eres capaz de hacer muchas cosas, que distingues y asocias cada figura geométrica. Distingues y nombras las partes de la cara. Asocias colores, formas, números, animales… Eres un experto con el ordenador y haces puzzles hasta del revés. Admites mejor a los extraños aunque siguen sin gustarte demasiado. Prefieres jugar solo que estar con otros niños y tus juegos son sólo motrices: Carreras sin sentido, dar vueltas… No juegas con Jorge y sólo si te insiste mucho le lanzas la pelota, pero al poco rato pasas y sigues a tu bola.

Dolores dice que quizá yo misma no te dejo crecer, que te sobreprotejo demasiado, que me adelanto continuamente a tus necesidades en lugar de forzarte a que las pidas. Pero ahí se equivoca porque sigues siendo autosuficiente. Dolo dice estoy obsesionada y que esta obsesión te impide madurar. Que si no te quito los pañales y te exijo que hagas pis nunca vas a controlar. Puede que tenga razón pero ella no sabe el pavor que te producen los baños. Tendríamos que comenzar por quitarte ese extraño miedo.

No sé, puede que todo siga en mi cabeza. Ojalá mis miedos sean infundados. Pero yo temo. Siento que hay algo más que un simple retraso madurativo. He decidido aceptar tu ritmo. Aprender a quererte cómo eres.

Te quiero con toda mi alma, hijo mío, pero quizás sea cierto que mi amor te impide levantar el vuelo, te corta las alas y te impide madurar. Yo sólo creía que al cumplir los tres años tu conducta, tus relaciones y tus juegos estarían más cerca de lo normal. Eso fue lo que le dije a Dolo. Puede que ella tenga razón y, sin embargo, yo siento que hay muchas cosas que no haces, no porque no quieras hacerlas para estar bajo el cobijo de mamá, sino porque realmente no puedes hacerlas. No terminas de comprender lo que esperamos de ti.  Es cierto que me preocupo pero creo que tengo motivos y derecho. No voy a dejar de exigirte pero necesito saber cuál es tu límite. No quiero pedirte aquello que no puedes dar. Siento tu esfuerzo por responder a cuanto te pido  y tu mirada que me dice: “muéstrame el camino mamá, no te entiendo”. Es como si quisieras llegar pero no pudieras.

Han vuelto las discusiones con mis hermanos. Ellos opinan que eres autista y que por muy experta que sea Dolo, se equivoca. Sin embargo, aunque temo que tengan razón, pienso que  ella es la experta y su diagnóstico mi esperanza.

Por otro lado, estoy cansada de sentirme culpable, de que todo el mundo me diga lo que tengo o no tengo que hacer. Todos parecen tener soluciones pero a la hora de la verdad estoy sola. Completamente sola.

A veces, incluso, creo que papá se escuda en los estudios para evadirse, aunque tampoco tú le das muchas oportunidades, pues no dejas que te toque. A mí tampoco me gusta esta realidad, pero es la que tenemos. A mí me gustaría no sentir que el problema es más grave que un retraso madurativo. Me gustaría creer en Dolo plenamente. Pero tampoco ella está segura de que no pueda haber algo más…

Los resultados de neurología son buenos, aparentemente no hay ninguna causa física que impida que te desarrolles con normalidad. Eso me alegra y sin embargo siento un tremendo peso sobre mis hombros…

¿Qué te pasa?

Si pudieras decírmelo…

 Le he preguntado a Dolo si puede ser que tengas retraso mental. Dice que no lo sabe, aún eres muy pequeño y es preciso esperar y ver tu evolución. Yo no creo que tengas retraso mental aunque sí creo que te pasa algo.

No sé… Tengo mil preguntas. Me invade el miedo. La certeza de que te ocurre algo más y el temor de que así sea. Me ahogo, Alejandro. Necesito respuestas.

Papá opina que debería contentarme con el hoy y dejar de angustiarme por el mañana. El hoy nos dice que recibes la terapia adecuada pues progresas a pasos agigantados. Has conseguido mucho en muy poco tiempo. Por ese motivo Dolo duda de que seas autista. Pero a mí no me sirve sólo con darte la terapia adecuada. No puedo detenerme en el hoy.  Necesito saber hasta dónde pueden llegar mis sueños. Quizás debería vivir el momento presente, pero… necesito saber con qué cartas juego. No puedo dar palos de ciego en lo que se refiere a tu vida y a tu educación.

No creo que tengas retraso mental porque haces puzzles de 100 piezas a gran velocidad, copias letras y números con exactitud, asocias y clasificas… aunque no seas capaz de jugar con tu hermano a la pelota o a los coches.

Tu silencio me inquieta y me cabrea. ¿Qué piensas? ¿Qué sientes?, ¿Por qué no sientes la necesidad de comunicármelo?

Mi pequeño, desearía que un día llegases a casa y me contases lo que has hecho, lo qué has comido, si eres feliz o qué te produce miedo. Por favor, si depende de ti, sal de tu burbuja . Ven con mamá. Te necesito.

Si supiese al menos como llegar a ti, cómo cruzar esa línea invisible que nos  separa. Quisiera verte jugar y reír con tus hermanos… con tus primos.

Sí.  Puedo adelantarme a tus deseos con solo mirarte, pero no consigo saber qué sientes.

Yo confío, seguiré confiando en que quizá algún día te decidirás a venir a nuestro lado.

Yo te espero. Te esperaré siempre.

¡Feliz cumpleaños!

Mamá.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s