27 de 0ctubre de 1996


Mi pequeño Alejandro, mañana cumplirás 19 meses. El tiempo pasa y mi angustia aumenta. Hoy he sentido necesidad de detenerme y escribirte esta carta. Quisiera decirte que me encantaría cerrar los ojos y seguir adelante, esperar a que el tiempo pase, esperar el día en que pueda mirarte sin sentir tanto miedo. Pero mi corazón me  grita que algo no funciona aunque mi mente quiera acallarlo.

Hoy necesito plasmar en un papel toda mi angustia. Quizá así desaparezca… Sé que mañana el sol saldrá, el presente será pasado y nos reiremos juntos de mi preocupación de ahora. Pero sólo por hoy desahogaré mi pena. No la compartiré con nadie excepto contigo. Sólo por hoy seré negativa. Sólo por hoy sacaré a la luz el dolor y el miedo que me atenazan.

Estás sentado en tu parque, rodeado de juguetes brillantes y atractivos. Jorge juega a tu alrededor con su camión de la basura. Quiere ser de mayor médico y basurero. Tú rasgas un  pequeño trozo de papel. Lo empapas de saliva y lo moldeas entre tus dedos hasta formar una pequeña y perfecta bolita. Una vez hecha, la colocas junto a otras tres. Jorge se acerca a hablar contigo; conmigo. Parlotea mientras juega y se te acerca una y otra vez para hacerte partícipe de su juego. Le miras un momento y luego continúas concentrado, absorto en tus bolitas, ajeno a todo cuanto te rodea. Eres demasiado independiente, demasiado autosuficiente… Siento que te pierdes en un mundo que sólo a ti te pertenece. Siento que te me vas y no sé cómo alcanzarte.

Todos me dicen que no debo preocuparme, que ya hablarás. No es tu silencio lo que me  angustia. Me angustia el hecho de que no comprendas las palabras. No respondes cuando se te llama. Te muestras indiferente a un “toma” o a un “dame”. Indiferente a Jorge. ¿Qué bebé no se siente atraído por otro niño pequeño? Nunca lloras cuando te haces daño pero cuando lloras nunca vienes buscando consuelo y eso me rompe el alma. Es cierto que eres fuerte, valiente y autosuficiente pero… ¿es eso normal en un niño de año y medio?

En el cumpleaños de Jorge lo pasaste genial. Jugando entre las bolas, perdiéndote en  medio de ellas. Gritabas de alegría mientras te zambullías en un mundo de colores. Tu hermano y tus primos atraídos por tus risas se zambulleron contigo. Pero tú ni te diste cuenta de que participaban en tu juego. Te sentaste y cogiste una pelota, la miraste con detenimiento. Cogiste otra con la otra mano, la miraste y la comparaste con la anterior. De pronto el tío Jose me hizo tomar conciencia de lo que estabas haciendo. Buscabas pelotas del mismo color y cuando las encontrabas las lanzabas fuera. Me quedé estupefacta al darme cuenta de que estabas asociando colores. Especialmente porque desde hace algún tiempo  te paso “La rueda del desarrollo” de estimulación precoz y das un nivel de 12 meses en el área perceptivo cognitiva. Eres capaz de asociar colores y sin embargo no insertas aros en un eje y lo que es aún peor no te vuelves a los sonidos por fuertes que estos sean. He pensado si tienes algún tipo leve de sordera y digo leve porque oyes y atiendes a lo que te interesa, por ejemplo la sintonía de Disney, la llamada de “¡A comer!” y la de ¡Nos vamos!”. Entonces si  que acudes cuando se te llama. Destacas en el área motriz. Vas muy por encima de tu edad incluso en motricidad fina por esa habilidad que tienes para moldear con los dedos bolitas de papel mojado, sin embargo no usas el dedo para señalar sino que empleas toda la mano y eso  deberías haberlo conseguido a los 9 meses.  El área social es bastante desconcertante. Comes solo, te desvistes sin ayuda, bebes de un vaso, usas pajita, cierras una cremallera pero no sólo no respetas turno sino que actúas como si nadie existiera. Pasas, literalmente, por encima de otros niños para conseguir lo que deseas. No imitas gestos, no lanzas una pelota, no te  alegras cuando ves a Jorge o a papá, no juegas…Sin embargo me echas los brazos cuando llego del trabajo. Te encanta que te acurruquen y te acaricien. No te muestras feliz ante los conocidos (por cercanos que te sean) pero gritas como un loco cuando un desconocido se te acerca. Te mantienes indiferente a los otros niños y lo que es peor a Jorge. Sin embargo te molesta el bullicio y te angustias en lugares llenos de gente. En cuanto al lenguaje: Ya te dije que no es tu silencio lo que me deprime. Dices mamá con claridad, pero si soy sincera y aunque me duela admitirlo, no lo usas para referirte a mi, ni para referirte a nada. No imitas sonidos de animales, ni el sonido o la pita del coche… No pareces comprender nada, excepto el “vamos y a comer”. No obedeces cuando te pedimos que des algo a Jorge, a papá o a mamá. Sin embargo sé que sabes quienes somos aunque te empeñes en demostrar lo  contrario. No comprendes las prohibiciones. No entregas (ni señalas) objetos conocidos cuando se te piden, no respondes ni a tu nombre aunque también se que sabes que eres Alejandro porque cuando eras más pequeño respondías cuando se te llamaba. Ahora las palabras parecen resbalarte… Siento que  el mundo te es indiferente y no sé cómo ayudarte. Cada tarde nos sentamos los tres (Jorge, tú y yo) en la alfombra e intento realizar las  actividades que se proponen en estimulación precoz para ayudarte a mejorar pero… no tengo mucho éxito, No consigo llegar a ti. No sé como implicarte. Sin embargo algo en mi interior me dice que eres inteligente. Quizá tu inteligencia está dormida. Antes pensaba que eras un  pasota. Ahora siento miedo. Aunque quiera negarlo se que algo no funciona. Eres tan listo y tan incapaz al mismo tiempo.

Indícame el camino Alejandro. Necesito llegar a ti. Por favor no desees estar SOLO. Somos una familia. Déjanos formar parte de tu vida.

Perdona. Estoy diciendo disparates. Parece que me he olvidado de la ternura con la que me
miras. Que me olvido de tus besos, de tus abrazos. Del modo en que me proteges  cuando jugamos a que alguien me hace daño.

Mi niño, mi pequeño.Formas parte de mí. Donde yo esté, estarás tú. Donde tú estés, estaré yo.

Te quiero, pequeño.

Besos.

Mamá

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  1. Me siento tan identificada con tus palabras, tengo mellizas y una de ellas le han diagnosticado TGD o TEA, ya tiene 3 añitos y no habla absolutamente nada. Con su herman apracticamente no interactua, a veces si que juegan, pero porque su herman ala busca, le hace cosquillas, le da chillidos y ella contesta de la misma manera, pero lo que más me preocupa es que no me entiende casi nada lo que le digo, ojala que algun dia me entendiera y supiera lo que la quiero.
    Besos, todavía no he leido todo tu blog, pero de lo que leí me ha encantado.

    • Gracias Begoña. Ya verás que con el tiempo todo mejora. Tu hija te irá mostrando el camino. Es más fácil que ella interactue cuando somos nosotros quienes vamos a ellos y no cuando tiramos de ellos. Tu otra hija lo ha descubierto. Ella realiza el juego de su hermana y así la hermana con TGD reconoce su existencia e interactúa. Aunque no hable aprenderás a entenderla. Seguramente ya la entiendes como nadie ¿me equivoco?. Besos.

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