SIETE DÍAS DE ABRIL (DÍA 6)


Las Palmas 6 de abril de 2012

Hoy el día ha estado tranquilo. Te levantaste tarde, por fin. Tanto madrugón me tenía exhausta. Te quejas de dolor en la garganta, así que he decidido que no iremos al sur. Te lo he dicho y aunque primero no te agradó la idea, después lo aceptaste muy bien. Hemos pasado el  día en casa. Hoy ha vuelto a sonar el teclado. Hacía casi dos años que no lo tocabas.

Estabas muy tranquilo y concentrado. Es la primera vez que esa actividad te relaja y es que tu afán de perfeccionismo provocaba que te enfadaras cuando te equivocabas de nota. Hoy, al menos, no ha sido así.

Por la noche te tomé la temperatura pues estabas muy caliente y sí, tenías fiebre. Y volviste a ponerte un poco mal, como anoche. La tomaste con la cena. Escachaste los espaguetis entre los dedos, tiraste una silla, un portazo y frenaste en seco cuando estuviste a punto de golpear, con el puño, el espejo. No te dije nada. No quise hacerlo. No quise dar demasiada importancia a la acción. Me contenté con obligarte a recoger todo, limpiarlo todo,  lavarte los dientes y enviarte  a la cama. Lo hiciste y el día llegó a su fin.

Mañana volverás a Tenerife. Y yo volveré a añorarte.

Te quiero.

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Un comentario

  1. Alejandro es un regalo de la vida, Trini. Es muy afortunado por tenerte. Rompes el aislamiento cuando cuentas como te sientes. Nos das la oportunidad de recordarte que no estás sola.

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