NO VENCEN LOS MONSTRUOS EN LOS CUENTOS DE HADAS. Madrid 25 de mayo de 2011


Hace dos años…

 Le busco pero afortunadamente no le encuentro. Ayer, por un momento le presentí agazapado, buscando el momento de hacerse fuerte. De vencer. De vencerle.  Busco al monstruo para asegurarme de que no está y de que jamás volverá a hacerle ni a hacernos daño.

Alejandro lucha contra el monstruo a través de la fiebre, soportando el dolor. Le cuesta sonreír. Cuando lo intenta se le dibuja una mueca. Estamos ganando la batalla pero la lucha no ha terminado. El monstruo no quiere irse sin hacer ruido. Lleva mucho tiempo envuelto en la piel de mi niño, dirigiendo nuestras vidas. Hace tiempo que prendí a mirar sus ojos oscuros e inertes. Aprendí a desafiarle a pesar del miedo. Aprendí a intuir su llegada con solo mirar el cuerpo tenso de mi hijo, su rostro inexpresivo, su mirada perdida. Entonces sabía que Alejandro se iba y el monstruo ocupaba su lugar. Muchas veces tras una larga y dolorosa batalla mi hijo me miraba suplicando ayuda y diciendo que tenía miedo.

El monstruo lo dominaba todo. Sembraba el terror, el dolor y el caos en la casa y en el alma. Aprendí a acariciar al monstruo aunque debo confesar que nunca pude llegar a amarlo. Aprendí a vivir con él sin llegar a aceptarlo. Aceptarle significaba rendirme, perder la esperanza, abandonar a Alejandro para siempre. No podía permitirlo. No podía dejarme caer. No podía dejar que cayese.

Del monstruo quedarán las cicatrices. Las de la cabeza de Ale y las de nuestra alma. Unas y otras nos ayudarán a recordar que una vez más hemos ganado la batalla. Sin duda vendrán otras pero ésta la hemos ganado. Estoy segura. Me lo dice la paz de Ale. Me lo dice su mirada tranquila, su cuerpo, sus manos. Me lo dice el corazón y me lo grita la esperanza.

El monstruo se irá, se ha ido. De puntillas o haciendo ruido. No importa cómo, con tal de que se vaya.

Quiero dar las gracias a todos los que están ahí. Haciéndonos saber que no estamos solos. Que ésta, no es sólo nuestra batalla.

Quiero dar especialmente las gracias a JORGE y a JAVIER. Mis compañeros de viaje, de lucha, de dolor, de amor y de esperanza. Quiero agradecerles la capacidad de transformar un mal momento en una anécdota divertida. “Hoy toca lanzamiento de tele, ayer fue de mandos y mañana le tocará a la vajilla.” “Troya” significaba: “Cuidado Ale está muy mal, pónganse a salvo y retiren todo objeto peligroso de su vista y de su alcance” ¡Mis niños! Estoy tan orgullosa de ustedes. Quiero prometerles la paz. Devolverles la alegría. Asegurarles que el monstruo se ha ido para siempre. Que jamás volveremos a someternos a su tiranía. Y si por un casual decidiese regresar estaremos dispuestos a hacerle frente y a echarlo. Si viene no se quedará cinco años con nosotros. Prometo luchar para que sean felices, para que sigan sintiéndose orgullosos de Alejandro. Yo estoy orgullosa de los tres.

Quiero dar también las gracias a todos los que han estado a nuestro lado en los momentos más duros. A quienes estaban a nuestro lado a pesar de que peligrase su integridad física. A cuántos han sufrido los moretones de Alejandro. A todos aquellos quienes sin su ayuda yo me hubiese venido abajo.

El monstruo se ha ido. No ha ganado la lucha. Ha vencido el amor.

Alejandro te repito lo que te dije el día que nos hablaron de tu autismo: Siempre estaremos a tu lado. Mil veces te diré lo mismo:  Siempre te cogeremos de la mano y una y otra vez te traeremos de vuelta a casa.

¿De vuelta a casa? En este caso es una forma de hablar. No volverás a casa. Te irás a Tenerife. Iniciaremos una nueva aventura. Aprenderás a luchar contra el monstruo y volverás a ser feliz. Se irá por siempre el miedo. Mi niño, aún no te has ido y ya te echo de menos. Sé que gracias a tu autismo te adaptarás fácilmente. Sé que creerás una vez más en mí y estarás bien “porque mamá te lo ha dicho”. Soy yo la que no sé si podré vivir sin tenerte a mi lado. No sé si sabré vivir sin pasar 24 horas pendiente de ti. No sé si sabré encontrarme conmigo misma después de tantos años sin tenerme. He de vivir este momento como un paso más. He de verlo positivamente, es una oportunidad para ti pero sin duda lo es también para nosotros.

Gracias Alejandro por ser quien eres. La vida a tu lado siempre es un nuevo reto, una aventura. Gracias por compartirla con nosotros.

TE QUIERO. Mamá

 

 

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