Siempre 17, siempre amigas.


Mi querida Asun:

Hoy hace 30 años que nos dejaste.  ¡Parece mentira! Tu recuerdo sigue vivo en mi memoria como si hubiera sido ayer  cuando nos tomábamos una Coca Cola y soñábamos con el futuro. Un futuro bastante incierto. Ambas estábamos enfermas. Tú  luchabas contra la leucemia con la quimio, la fe, la juventud y la esperanza. Yo tenía un Guillen Barré y aunque no estaba claro como evolucionaría la enfermedad, me decía a mi misma que la superaría. Me había empeñado en volver a caminar y lo había conseguido. Me había empeñado en ganar esa batalla y sabía que lo lograría… Esa tarde me dijiste que estabas preocupada por mi enfermedad. Yo no fui capaz de hablar de la tuya. Sin embargo tú sí que lo hiciste. Me dijiste que soñabas con el futuro pero que habías aprendido a vivir el hoy, porque el ahora es lo único que realmente tenías. Me dijiste que fuera valiente Ambas habíamos experimentado la fragilidad de cuanto creíamos seguro. A ambas la vida nos había cambiado de un momento para otro y nos empujaba a vivir plenamente cada instante como si fuera el último. Nos habíamos encontrado con el dolor y habíamos sentido el miedo. Me confesaste que luchabas por tu madre, pero que ya estabas muy cansada. Que te dedicabas a repartir sonrisas, besos y abrazos como quien comienza a preparar la partida. Viniste de Tenerife, tu tierra, para pasar un día conmigo ya que yo tenía dificultades para caminar. Viniste a apoyarme en mi enfermedad, a darme fuerza, esperanza, ilusión. Compartimos una vez más nuestra amistad. Reímos, cantamos y lloramos.

Ya en el aeropuerto nos despedimos con un beso, un abrazo y un ¡Hasta siempre!  Esa fue la última vez que te vi. Una semana después, el 15 de junio de 1983 el teléfono sonó en casa anunciándome tu marcha. No fui a tu entierro. Mi excusa era mi propia enfermedad. La verdad, tú bien la conoces: no quería ir.

Sigo recordando tu sonrisa y tu carcajada. Tu rostro a los 17 años permanece imborrable en la memoria.   Tras tu marcha me lamentaba  continuamente por todo aquello que me quedó por decir. Me preocupaba no haberte dicho cuanto te quería y lo importante que había sido tu presencia en mi vida. El tiempo me ha ido enseñando que las palabras no son mucho más importantes que los gestos.

Hoy hace 30 años que tú te fuiste y que yo decidí apostar por la vida. No sólo por mí sino también por ti. Sentí tu marcha pero nunca murió una parte de mí, creo que me reforcé  y aposté por luchar siempre y no dejarme vencer.  Superé mi enfermedad y ni siquiera me quedaron secuelas.  A lo largo de estos 30 años he tenido otros frentes, otro tipo de dolores y sinsabores pero sigo tratando de ser positiva. Sigo levantándome tras cada caída y aún sigo aprendiendo a vivir. He vuelto a recordar aquellos años en los que la incertidumbre me llevaba a vivir y disfrutar a tope del ahora. No vivo cada día como si fuese el último porque no quiero revivir ese  miedo, pero si trato de vivirlo a tope. Tomando conciencia de lo afortunada que soy y de los muchos regalos que me ha hecho la vida. Siento amiga, que no hayas podido vivir este trecho del camino. Siento no tenerte para compartir el mío. Aunque de algún modo has seguido viviendo en mi corazón y en mi recuerdo. Y es que ya se sabe: Los verdaderos amigos se instalan en el corazón y no importa el tiempo que pase, siempre están ahí.

Te quiero Amiga.

Anuncios

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s