ENTRE HERMANOS 

Al mejor hermano por su Cumpleaños. De Javier Ayala Romero.

Alejandro el pasado 28 de marzo cumpliste 19 años. Hace ya tres que las cosas son un poco distintas, llevas tres años fuera de casa. Pero cuando vienes, la casa se llena con la luz de tu sonrisa y tu mirada. Ale, sé que pronto volverás a estar con nosotros y todo volverá a ser como antes o mejor que antes.

Siento que estoy madurando, creo que llevo muchos años sintiendo vergüenza o miedo por lo que piensan los demás, pero ya no me importa. Antes era tan solo un niño ahora me importa bien poco lo que opine la gente.

Pocas personas saben lo que es el Autismo y algunas utilizan el término para insultar a otras… Pues yo a todas ellas les digo que tener un hermano con autismo es lo mejor que me ha pasado y me va a pasar en la vida.

Mi niño, con esos rizos tan bellos, una mirada tuya me dice más que 1000 palabras de otra persona. Hoy quiero decirte felicidades y darte las gracias. Gracias por haber nacido en nuestra familia. No sabes la suerte que tengo de tener un hermano como tu.

Muchísimas felicidades.

¡Te amo Alejandro!     Javi

RESPUESTA DE ALEJANDRO

 

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Al mejor hermano por su Cumpleaños.

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Alejandro el pasado 28 de marzo cumpliste 19 años. Hace ya tres que las cosas son un poco distintas, llevas tres años fuera de casa. Pero cuando vienes, la casa se llena con la luz de tu sonrisa y tu mirada. Ale, se que pronto volverás a estar con nosotros y todo volverá a ser como antes.

Siento que estoy madurando, creo que llevo muchos años sintiendo vergüenza o miedo por lo que pensarán los demás, pero ya no me importa. Antes era tan solo un niño ahora me importa bien poco lo que opine la gente.

Pocas personas saben lo que es el Autismo y algunas utilizan el termino para insultar a otras… Pues yo a todas ellas les digo que tener un hermano con autismo es lo mejor que me ha pasado y me va a pasar en la vida.

Mi niño, con esos rizos tan bellos, una mirada tuya me dice más que 1000 palabras de otra persona. Hoy quiero decirte felicidades y darte las gracias. Gracias por haber nacido en nuestra familia. No sabes la suerte que tengo de tener un hermano como tu.

Muchísimas felicidades.

¡Te amo Alejandro!

Javier Ayala Romero.

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HERMANOS.

Mi hijo Jorge tendría unos 5 años el día qué me preguntó por qué le había tocado a Alejandro tener autismo, por qué nos había tocado a nosotros. Recuerdo que le respondí que era porque nosotros eramos la mejor familia para él y él era el mejor hijo y hermano para nosotros. Los años me han demostrado que, aunque quizá Jorge no comprendió mi respuesta, esta fue la acertada.

En Mayo de 1999 escribí a Alejandro la siguiente carta.

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Entré en el patio del colegio, Jorge jugaba al fútbol con sus compañeros y tu corrías tras él como si fueses su sombra. Estuve observándoles largo rato. Jorge plenamente convertido en futbolista y tú corriendo de un lado a otro tras él. Jorge concentrado en el balón y en el juego. Tú sonriente. Corriendo de puntillas a su lado… Juntos pero distantes. Juntos pero en mundos paralelos. Jugando unidos distintos juegos.

De camino a casa le pregunté a Jorge si a sus amigos no les molestaba tu presencia. Me respondió muy serio que al principio sí. Que el intentó que te mantuvieses sentado pero al no conseguirlo decidió  explicarle a sus amigos que tú eras el árbitro, sólo que no tenías silbato. Me sorprendió su respuesta y le sonreí. Jorge me dijo que debería comprarte un silbato. Él confía en que lo tocarás cuando te lo diga. A sus amigos ya no les molesta que estés en medio del partido a fin de cuentas, como dice Jorge,  los árbitros están en el campo, corren de un lado a otro pero no juegan.

Me asombra la capacidad integradora de Jorge a sus cinco años. Su capacidad para transformar en juego cualquiera de tus estereotipias. Su capacidad para tratar de comprenderte, para guiarte, para ayudar a otros a aceptarte. Cada día estoy más orgullosa de él. Es un hombre en miniatura. Le he visto defenderte sin peleas, usando el ingenio. Recuerdo un día en el parque,  unos niños te rodearon y empezaron a hacerte preguntas y a reírse. Me levanté para ayudarte pero al llegar vi que Jorge se me había adelantado. Los niños riendo te decían: ¡Eh tonto! ¿Cómo te llamas? ¿Por qué das vueltas? ¿No sabes hablar?… Jorge se acercó puso su mano sobre tu hombro, miró a los niños y les dijo: _ Se llama Alejandro. Sabe hablar. Pero no le gusta hacerlo con niños tan bobos_. Te trajo a mi lado y me dijo: _Mamá en este parque hay mucho niños tontos. Será mejor que vayamos al de siempre porque allí Ale tiene amigos y yo puedo jugar al fútbol con los míos_.

¿Has visto Alejandro? Para tu hermano, a pesar de ser tan pequeño, el problema no está en ti sino en aquellos que te ven con ojos distintos. Jorge será un buen hombre. Y tú habrás contribuido a ello. Ha aprendido a aceptar con naturalidad lo diferente. Lucha y protesta cuando percibe una injusticia. Nunca le he pedido que te cuide, ni que cuide de Javier. Es un niño responsable por naturaleza o por necesidad. Yo le digo continuamente que papá y yo somos los responsables de cuidar de ustedes. De los tres.  Él me mira muy serio y me dice:_”No mamá, yo ya no soy pequeño. Sé hacer muchas cosas solo y puedo ayudarte”_. Yo le miro orgullosa, le sonrío y le abrazo. Realmente no puede imaginar cuánta ayuda me presta. Le he visto sentado contigo en el suelo. Mostrándote animales y preguntándote por el nombre de cada uno. Aplaude feliz ante cada respuesta correcta. Coloca los animales en largas filas tal y como haces tú. A veces trata de hacerte participar en sus juegos pero en lugar de frustrarse por no conseguirlo ha decidido jugar a lo que juegas tú: Colocar en fila los animales, correr de un extremo al otro del salón… Pero siempre añade algo. Por ejemplo contar las carreras, dar una palmada al sillón… Curiosamente tú aceptas el cambio en el juego y haces lo mismo que él. Sin saberlo, Jorge te enseña y te ayuda. Sin saberlo, tú le ayudas a ser mejor persona.

 

SAN JORGE Y EL DRAGÓN. (A Jorge por su 20 cumpleaños)

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Cuando era pequeño su madre le contaba la historia de San Jorge y su lucha contra el Dragón. Él imaginaba ser aquel Jorge que con valor se enfrentaba al miedo, mataba al dragón y salvaba a la princesa…

No recordaba su vida antes de la llegada de su hermano Alex ya que éste era sólo 16 meses menor. Sí recordaba, las miradas que su hermano despertaba en los demás. Durante los primeros años nada le hacía diferente. Alex no hablaba. Lo seguía a todas partes como si de su sombra se tratara. Nunca quería jugar con él aunque siempre, siempre estaba a su lado. Veían películas de Disney y se resignaba a ver hasta diez veces la misma escena ya que a su hermano le causaba mucha risa. A los tres años preguntaba a sus padres cuándo su hermano Alex querría jugar con él pero nunca obtenía una respuesta satisfactoria. Sin embargo aprendió a jugar con Alex, a hacerlo participar de sus juegos nombrándolo arbitro de los partidos de fútbol que jugaba con sus compañeros de cole. Consiguió que poco a poco los demás niños fuesen aceptando la presencia de Alex. Él sólo necesitaba mirarle para entender qué necesitaba, qué le angustiaba y no entendía por qué los adultos del cole no le entendían igual. En el parque él jugaba con su bici y con su balón mientras su hermano corría siempre tras él. No le molestaba su presencia, le molestaba que los otros niños no entendiesen a Alex y se rieran de él. A Alex le gustaba saltar y siempre estaba aleteando sus manitas como si quisiera echarse a volar. Le gustaba ordenar las cosas, hacer largas filas con los muñequitos, las carátulas de las películas o los animales. Era capaz de decir los números contando de dos en dos, de siete en siete o de cinco en cinco. Jorge aprovechaba esa capacidad de Alex a la hora de hacer sus tareas escolares, porque si se trataba de números Alex nunca fallaba. Le gustaba su hermano, le quería pero también le molestaba que fuera “diferente”. Él quería un hermano “normal”, con el que hablar, jugar, pelear… como hacía con sus primos que tenían la edad de su hermano.

_ No me gusta Alex_ Le dijo a su madre. _¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué le toco a él, por qué a mí, a nosotros? ¡No es justo!¡ Quiero que lo cures. Quiero que sea normal! _  Su madre lo tomó en brazos y le dijo que su hermano no podía curarse y que sólo podía ser quién y cómo era. Le explicó que la diferencia sólo está en los ojos del que ve.  También le explicó que tenía derecho a sentirse enfadado, a no gustarle su hermano, a desear para él algo distinto.  Jorge lloró y explicó a su madre que no le gustaba ver cómo le miraban, cómo se reían de él, como murmuraban. Su madre le reconoció que tampoco a ella le gustaba pero que no perdía el tiempo enfadándose con Alex sino con aquellos que no lo aceptaban como era. Jorge se durmió aquella noche con sentimientos encontrados. Quería a su hermano, quería que fuese distinto para que nadie le causara daño, para que pudiese ser feliz. Se despertó con Alex a su lado. Como cada noche su hermano se había colado en su cama cargado con sus libros y sus pelis. Jorge lo miró y sonrió. Acarició a su hermano y fue quitando de la cama el montón de pelis y libros. Corrió a buscar a su madre y le dijo muy serio, que había estado pensando… Que él quería a Alex. Al Alex que conocía, al que aleteaba, pintaba números, secuenciaba y ordenaba objetos, reía a carcajadas y le mordía y pateaba cuando se enfadaba. Quería a Alex y quería que fuese feliz pero ya no deseaba que fuese distinto porque si fuese distinto no sería él y entonces quizá ya no lo querría. Alex tenía autismo y eso le hacía especial, era difícil vivir con un hermano especial pero también era una aventura única y divertida.

Hoy Jorge estudia Integración Social algo que para él es natural pues ha pasado su vida integrando y luchando por integrar. Ha tenido que luchar contra dragones cuando aún era demasiado joven para hacerlo. Pero ha luchado y ha vencido. Seguirá luchando y vencerá. Siempre vencerá. Aún siente que tiene que defender, a sus hermanos Alex y  Javi, a su madre. Pero especialmente debe encontrar y hacer su propio camino. Esa es la batalla más importante. La única lucha que no debe perder.

Yo estoy muy orgullosa de mi hijo Jorge. Del hombre en el que se ha convertido. De los valores que guían su corazón e impulsan su vida. Cuando Jorge de pequeño me preguntó que por qué le había tocado a Alex tener autismo, por qué nos había tocado a nosotros tenerle a él, yo le respondí que porque su padre y yo éramos los mejores padres para Alex y porque Javier y él eran los mejores hermanos que  podía tener. Nosotros éramos la mejor familia para Alex y él era lo mejor que tenía nuestra familia, él era lo que nos hacía especiales, diferentes, luchadores y solidarios. No sé si en aquel momento mi hijo me entendió pero recuerdo que se abrazó muy fuerte y me dijo: _¡Gracias mamá!_

Ahora yo quiero decir: ¡Gracias Jorge! Gracias por ayudarme a luchar contra el dragón, gracias porestar a mi lado… Gracias por ser quién eres. Estoy muy orgullosa de ti. Nunca olvides que sólo eres responsable de tu vida. ¡Vívela y sé feliz! Yo siempre estaré de tu lado.

Te quiero. ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! (Aunque sea con 8 días de adelanto)

JORGE AYALA ROMERO

Perdona pero no tengo tiempo de hacerte un vídeo. Reedito el de los 18 porque su mensaje no ha variado. te quiero mi niño.